Las mejores técnicas para conservar alimentos

por | Mayo 3, 2017

Cada producto alimenticio es diferente y tiene propiedades que los diferencian, por lo que cada uno tiene unas técnicas específicas que pueden ser tradicionales, tecnológicas, naturales, entre otras, para su conservación, que no lo alteran ni mucho menos lo dañan para que así pueda ser distribuido y comercializado; de lo contrario la empresa encargada podría tener pérdidas e incluso problemas mayores. Por lo que es fundamental que las entidades encargadas de la alimentación tengan claras las claves para conservarlos, ya que les garantizará el éxito.

Antes de elegir un método, lo ideal sería consultar con un experto

Empezamos con la aplicación de recubrimientos comestibles en fruta mínimamente procesada que garantiza la calidad organoléptica, evita los cambios de color (el oscurecimiento de la fruta), la perdida de agua, entre otras características que permiten una vida útil. En este sentido hay estudios que buscan acelerar este mantener con vida de platos preparados congelados disminuyendo la posibilidad de degradación e incrementando su temperatura sin que se descongele y así de este modo, poder ofrecer la calidad del producto para los consumidores o empresas distribuidoras.

Otra de las técnicas usadas en la actualidad, es la aplicación de calentamiento ohmico como un tratamiento de pasteurización en zumos de frutas y/o sopas; cabe destacar que le hace frente al tratamiento térmico convencional. En el caso de los zumos de frutas, los beneficios de algunas de las tecnologías alternas a los tratamientos térmicos convencionales, siempre está en la posibilidad de ser menos agresivos con las sustancias termolábiles que son las responsables generalmente de las cualidades como el aroma y también el sabor. Por último, está el tratamiento mediante altas presiones para productos cárnicos cocidos o platos preparados, que está basado en los tratamientos a altas presiones que pueden garantizar parámetros de calidad, permitiendo que se desarrollen productos que no necesiten de conservación por refrigeración.